jueves, 27 de noviembre de 2014

Una lectura positiva del "NOÉ" de Aronofsky

Hostias de padre en camino

Al abrir este blog me hice el propósito de no cultivar la crítica negativa, así que en principio no debería decir nada de una película, "Noé"(Darren Aronofsky, 2014), que por decirlo de alguna forma no acabó de entusiasmarme. Sin embargo, creo ver en uno de sus segmentos una lectura muy interesante sobre un tema de permanente actualidad: los integrismos religiosos.
A priori no parece que el marco de un blockbuster bíblico sea el ideal para hacer la más mínima alusión al riesgo inherente en cualquier interpretación de "la palabra de Dios". Se da por hecho que son películas destinadas a una audiencia creyente y muy poco dispuesta a la autocrítica. Y sin embargo, llegados a cierto momento de la peli, me resulta imposible no advertir ciertas objeciones al discurso oficial. A ver si consigo explicarlo.

A PARTIR DE AQUÍ, SPOILERACOS DE LA PELI.

Simplificando mucho, la película narra lo siguiente: Noé es un señor prehistórico que hace lo que puede para sacar adelante a su familia en un mundo inhóspito. Es un buen padre, un buen esposo y un buen tipo en general, con la particularidad de, visiones mediante, tener linea directa con los designios divinos...que no son otros que inundar la tierra y erradicar la raza humana. En aras de evitar daños colaterales, Dios insta a Noé a construir una gigantesca estructura flotante que permitirá perpetuar la existencia del resto de especies animales. Una vez superado el trance del diluvio, la raza humana tendrá una segunda oportunidad gracias a, ejem, el incesto entre los hijos y nietos de Noé.

Hasta aquí, la peli no se separa demasiado de lo que uno espera encontrar en una adaptación fílmica de la historia de Noé. Pero claro, esta parte del génesis es bastante breve, y cualquier intento de convertirla en un largometraje pasa inevitablemente por los añadidos, los rellenos y las invenciones. 
En ese sentido, y sin contar la inclusión de paisajes volcánico, la curiosísima representación de los ángeles caídos y la cuestionable utilización de una especie de "stop motion digital"(que no dejan de ser decisiones meramente estéticas), la principal aportación de Aronofski y su guionista se limita a dar mayor protagonismo a los coetáneos de Noé para generar algo de conflicto dramático durante la construcción y flete del arca.

Hasta que llegamos a las "vacaciones en el mar".

Durante este segmento, la peli se transforma directamente en un cuento de terror. Una historia de encierro familiar en la que la interpretación que Noé hace de sus visiones pasa por fomentar el genocidio, pese a que esto incluya asesinar a sangre fría a sus propios nietos recién nacidos. 
¿He dicho cuento de terror? La película se transforma directamente en una versión bíblica de "El resplandor". Aunque puestos a establecer comparaciones, "Noé" se aproxima incluso más a lo expuesto en "Take Shelter"(Jeff Nichols,2011): Familia amorosamente unida que, al verse obligada a convivir bajo llave, descubre el peligro de compartir un espacio reducido con un padre iluminado, inestable y corpulento.

Lo interesante del caso es que, mientras que el origen de las visiones de Michael Shannon en "Take..." es deliberadamente ambiguo(según el espectador al que le preguntes, su personaje puede ser un profeta o un esquizofrénico), la naturaleza de los sueños de Noé no tiene vuelta de hoja: existe intervención divina. 
E independientemente de nuestras creencias como espectadores, si en el universo de la película existe Dios, y este decide hablar a través de Noé, entendemos que al pobre hombre no le queda más remedio que acatar las ordenes que le llegan desde arriba.

A PARTIR DE AQUÍ, REFLEXIONES TEOLÓGICO-FESTIVAS.

Nos hemos puesto en la piel de Noé, entendemos que tiene sus razones para hacer lo que hace, y aún así sabemos que se equivoca, que actúa mal. De manera inesperada, la película cuestiona lo inamobible de algunos sistemas de creencias. 
Si los "reglamentos" que predican las religiones monoteístas nacen de la interpretación que se hace de la palabra de Dios(que por lo visto nunca parece hablar claro), debería ser lícito cuestionarlos. Aunque sea por el hecho de que, por bienintencionada que sea dicha interpretación, un error en la misma puede traer consigo consecuencias desagradables. Desde intentar asesinar a los nietos en la ficción, hasta inmolarse en un lugar público de la vida real. Pasando por prohibiciones más o menos estrictas sobre lo que se tiene que comer y lo que se puede o no se puede hacer con los genitales, aunque esa sea otra historia.

El caso es que en esta subtrama inventada, Noé está a punto de meter la pata hasta el fondo con mucha decisión.Y Aronofsky da un pequeño paso al frente para señalarnoslo, en una acción que no se sabe si nace como gol por la escuadra del cine religioso, o como sincera autocrítica de sus propias creencias. 
Y a estas alturas, mal acostumbrado a levantar la ceja con el bueno de Darren, no puedo hacer otra cosa que aplaudirle la valentía.

miércoles, 29 de octubre de 2014

Arrancada de caballo, parada de burro: sobre la periodicidad del blog

Pelopo y el miedo a la página en blanco

¿Por qué escribe uno?¿A quien quiero llegar?¿Qué quiero decir?.
Cuando empiezas un blog es habitual tener que hacer frente a estas cuestiones. Escribir ocupa tiempo y esfuerzo, y tener claro porque quieres desperdiciar un poco de cada es un ejercicio obligado. Y aún así, pese a tener los conceptos claros desde un inicio, dejar de actualizar una bitácora online antes de cumplir el primer año es uno de los males más extendidos entre los juntaletras de internet.

Y es en este punto, cuando han pasado más de siete meses desde el último post que publiqué por aquí, donde me veo obligado a formularme otro tipo de preguntas:
¿Quiero seguir con el blog?
Pues mira, sí. Tampoco es que tenga clarísimos los motivos, pero estoy bastante seguro de querer tocar algunos temas relacionados con el audiovisual.
En ese caso¿He de mejorar la periodicidad?
Pues mira, también. Si esto no se actualiza con cierta frecuencia pierde un poco el sentido.
Entonces¿como coño lo voy a hacer?
Vale, este es el gran punto. Si pretendo sacar adelante esto sería conveniente que analizara por qué me he columpiado tantísimo estos meses. Hay varios motivos, y alguno de ellos obedecen a cuestiones personales con las que no pienso aburrir a nadie, pero siendo honestos el principal es la enorme distancia que hay entre el lugar donde situaba mis capacidades y el verdadero alcance de estas.
Para bien y para mal uno no sabe realmente hasta donde puede llegar hasta que no se pone de verdad a ello, y en mi caso este proceso ha servido para darme cuenta de lo mucho que me cuesta poner una palabra detrás de otra, de la poca disciplina que tengo y de lo justito de talento que voy en algunos aspectos.
Como bien decía Harry Callahan, el hombre debe conocer sus limitaciones.
Una vez asumido esto, toca buscar soluciones. Voy a probar con posts un poco más cortos y sin tanto gif animado. Algo que resulte un poco más rápido de escribir y que no se me haga cuesta arriba justo antes de empezar. Si la cosa sale bien y le cojo el punto, espero pode alcanzar una modesta actualización semanal. A partir de ahí, ya se verá.
Dicho esto, y después de echarle un vistazo a la lista de futuribles posts, es el momento de parafrasear a mi señor padre cuando hablaba de ponerse a régimen o dejar de fumar:

"Mañana me pongo"

miércoles, 19 de marzo de 2014

Dolly Zoom 2: El susto de Brody

"TIBURON", Steven Spielberg, 1975:
"¡Jaaaaaaaaaarl!"
Siguiendo con el absurdo repaso a ese recurso fílmico que da nombre al blog, hoy le toca el turno a otro plano famoso. Quizás, junto con el de "Vértigo", uno de los travellings compensados más conocidos de la historia. Me refiero al dolly zoom de "Tiburón"("Jaws",1975), el primer gran exito comercial de la carrera de un chaval que empezaba llamado Steven Spielberg, y la película que inaugura el concepto "Blockbuster veraniego".

Pero pongámonos en situación:
Brody, el jefe de policía de Amity Island, ha encontrado el cadáver de una joven bañista aparentemente devorada por un tiburón. Quizás lo más sensato sería cerrar las playas para prevenir nuevas muertes. Sin embargo, Amity es una localidad costera que depende del turismo. Cerrar las playas puede suponer pérdidas económicas importantes, por lo que las fuerzas vivas de la ciudad persuaden a Brody para que no lo haga. Cuando el vigoréxico escualo decide zamparse una colchoneta hinchable con niño incluído, el poli de pueblo se de cuenta demasiado tarde de la magnitud de su error.


Si en el caso de "Vértigo" podíamos ver a través de los ojos de un acrofóbico su personal percepción de las alturas, en "Tiburón" asistimos a una nueva vuelta de tuerca en el uso del efecto como descripción de estados psicológicos. En un triunfo absoluto de la imagen sobre la palabra, como debe de ser, presenciamos en un sólo plano el derrumbe del pequeño mundo del protagonista.

De las explicaciones sobre el gusto de Spielberg por las soluciones visuales apabullantes, o sobre la importancia de esta película dentro de su carrera, ya se encargará gente más capacitada que yo. Mientras tanto, os invito a apreciar el plano dentro del contexto de la secuencia a la que pertenece. Aunque en esta ocasión tenga que remitiros a canales de Youtube de terceros, donde por lo visto a Universal Pictures no le debe de parecer tan mal que se cuelguen sus cosas.

jueves, 20 de febrero de 2014

Autobombo: Bocata especial

CARTELACO
(Y sí, este bocadillo existió)

Lo sé, lo sé, pero llegados a la cuarta entrada del blog ya no he podido evitar durante más tiempo el caer en el autobombo vergonzante. Así que tapaos la nariz y vamos al lío.

Hace un año me presentaron a un tal Vicent Todolí, un chavalote levantino que venía también del audiovisual y que me habló de una historia que tenía en el cajón de los proyectos. Se trataba de un guión con la duración ideal para encajar en el festival online jamesonnotodofilmfest

La verdad es que la idea me gustó desde el primer momento. A eso hay que sumarle las ganas que tenía de salir del dique seco del audiovisual en el que he estado en los últimos años. Así pues, me ofrecí para lo que fuese antes de que el pobre chaval pudiese siquiera terminar de hablar. Aunque ahora somos colegas,creo que ese día no fue la última vez que debió preguntarse donde se estaba metiendo. 

Después de doce meses, muchas horas de construcción de cachivaches fílmicos, otras tantas de preproduccción, un par de actores maravillosos, el dispendio de una ridícula cantidad de dinero y  la inmensa habilidad de Vicent para la postproducción(y para aguantarme), el proyecto ha llegado a buen puerto y ya está colgadito en la web del concurso esperando la decisión de los supertacañones. 

Pinchando aquí podéis ver el corto.

Espero que la enorme masa de lectores del blog, que según las estadísticas de blogger está compuesta por dos o tres personas, os lancéis como locos a recomendar el corto a los amigos y conocidos. Que esta muy bonica la peli, oiga, que tiene unas interpretaciones extraordinarias y un cruce de géneros muy majo.

domingo, 19 de enero de 2014

Estrenos: El lobo de Wall street

24 hours party people

En los años setenta alcanzó cierta popularidad un subgénero conocido como "rape and revenge", esto es, películas de "violación y venganza". La estructura de estas películas siempre era la misma: una mujer es violada y dada por muerta. Más tarde, ella misma o alguno de sus allegados les dará a los agresores su sangriento merecido. 
Uno de los reclamos que este tipo de films tenía para parte de su público era la posibilidad de fantasear con protagonizar actos moralmente condenables. Más tarde, la cruenta y bíblica venganza que iba a caer sobre los villanos redimiría al espectador de sus inconfesables fantasías. Las malas acciones, aunque atractivas, siempre traían consigo su correspondiente castigo. 

"Seeee"
Esta pésima introducción venía a cuento del similar esquema  sobre el que se ha desarrollado la mayoría del cine de gangsters. Películas protagonizadas por carismáticos delincuentes que no cumplen con la mayoría de normas, legales y sociales, con las que el resto de los mortales hemos de vivir a diario. Superhombres que de manera frecuente despiertan en nosotros inesperadas punzadas de envidia. Tienen la vida que el resto no podemos tener, hacen y dicen lo que nosotros reprimimos. Por eso, al final de la peli, el espectador dice sentirse aliviado cuando la policía acribilla al malvado o, aún peor, lo obliga a acogerse a un triste programa de protección de testigos. El criminal ha tenido la osadía de vivir una vida mejor que la nuestra y ahora tiene que pagar, aunque no quede muy claro si por las fechorías cometidas o por habernos hecho disfrutar con ellas.

Y es con esta premisa en mente con la que el fan medio de la gigantesca "Uno de los nuestros"(Godfellas,1990) y de "Casino"(1995),su hermana menos agraciada, se ha dirigido a ver la nueva película de Martin Scorsese. No en vano algunos ya la habían vendido como el regreso del genio de las cejas superlativas a esos derroteros que tan bien conoce. Y por eso mismo, el encendido de luces del final de la proyección a la que asistí este pasado día 17 estuvo marcado por el silencio incómodo de un buen número de esos fans, por no hablar de los matrimonios de mediana edad que protestaban entre dientes mientras desfilaban hacia la salida...

La peli, a ver si lo digo de una vez, me ha encantado. Es una cosa estratosférica que me ha hecho disfrutar como un enano volador a lo largo de 180 minutos de caviar cinematográfico. Me parece muy difícil que cualquier otro estreno de 2014 pueda hacerle sombra. Que a los fortuitos compañeros de multisala no les entusiasmara tanto lo atribuyo a esas expectativas morales con las que la mayoría se enfrenta a un film sobre "el auge y caída" de un delincuente. Pero vayamos por partes.

El sueño americano, mamones.
No es que no haya en "El lobo de Wall Street" rasgos distintivos del Scorsese más vitoreado. De hecho, es lógico emparentarla con su diptico sobre la mafia italoamericana. Los personajes ambiguos, las interpretaciones al límite, la voz en off, las soluciones de montaje atrevidas, la selección musical, el ritmo trepidante...todo esto también está presente en "El lobo...". Incluso algunas situaciones parecen adaptadas de una peli a otra. Es fácil ver similitudes entre las discusiones conyugales de Jordan Belfort y las que mantenían los personajes interpretado por Robert de Niro y Sharon Stone en "Casino". Como si el antiguo guionista de "Los Soprano", Terence Winter, hubiese tenido la vista demasiado puesta en el trabajo de Nicholas Pileggi. Sin embargo, mientras que en aquellas películas, ya clásicas, existía una especie de justicia divina con la que los protagonistas tenían que vérselas al final, en esta, como en la vida real, el "castigo" no acaba de llegar. Belfort sigue vivo, da seminarios, gana dinero. El público no tiene ningún asidero moral al que agarrarse. Ha disfrutado con algo que a priori  condena. Y de ahí el disgusto de algunos.

Más allá de la visión crítica hacía el tipo de impresentables que han movido nuestros hilos los últimos 20 años, hay más lecturas aquí. Scorsese plantea la función como una oda al exceso, a la vidorra, a la fiesta, pero también como un canto a la amistad. La cuadrilla compuesta por los miembros fundadores de Stratton Oakmontun exhiben un compadreo parecido al de los protas de "Goodfellas". Posiblemente gente bastante infame, cierto, pero que se aman entre ellos casi más que a sus mujeres. Quizás porque en una historia en la que la juerga tiene un papel tan predominante, sea justo recordar que  las grandes fiestas surgen gracias a los colegas implicados. Y en ese sentido, la divertida y patética relación que representan Leonardo DiCaprio y Jonah Hill es una de las más bellas historias de amistad del cine reciente.
"I like to move it, move it. I like..."
Y ya que los nombro, hay que rendirse ante los dos actores. Como dúo cómico, Hill y DiCaprio funcionan a las mil maravillas, despliegan una química extraordinaria y sacan adelante escenas de pura comedia física. El primero se mete por derecho propio en primera división, mientras que Leo construye una de las mejores interpretaciones, si no la mejor, de toda su carrera. ¿Que por momentos se pasa varios pueblos? Sí, y nunca una sobreactuación estuvo más justificada que aquí, puesto que todo en "El lobo..." es excesivo. Las interpretaciones, el tono, los kilos de droga en polvo, los ejércitos de prostitutas, los kilos de droga en pastillas. Pero por encima de todo, el ritmo y la diversión.

Y los temazos de Umberto Tozzi.

Since 1980 petándolo big time
Con una larga carrera, varias obras maestras  y pocas cosas que demostrar, Scorsese no sólo no se acomoda, sino que abrazando el cine digital sin ningún tipo de complejos se marca una de las películas más frenéticas y divertidas de su filmografía, imprimiéndole un ritmazo imparable gracias a su compañera de batallas fílmicas, Thelma Schoonmaker, montadora de sus películas durante los últimos treintytantos años. Cuesta creer que un par de septuagenários sea capaz de entregar una obra tan vigorosa como esta.

Y sí el espectador no ha entendido el mensaje o tiene ideas propias sobre como debería terminar una película así, quizás debería asumir que aquello que no le ha gustado en realidad forma parte de lo que oscuramente desea. Scorsese, veterano de mil y una fiestas que a punto estuvieron de costarle la vida, conoce muy bien una de las moralejas de una película tan basada en nuestras ansias de excesos. La farra no se puede prolongar indefinidamente, pero es maravillosa mientras dura. 

lunes, 13 de enero de 2014

Dolly Zoom 1: El celebérrimo

"VERTIGO",Alfred Hitchcock,1958:
El abismo devolviendo la mirada.
Que nadie se asuste. Esta sección recién estrenada no pretende ser ningún tipo de repaso exhaustivo de nada, sino sólo un pequeño juego a propósito del título del blog. Un plano tan absolutamente artificioso (y por ende, tan cinematográfico) merece celebrarse así. De manera festiva, pero sin fliparse.

En una de aquellas tertulias de café, copa y puro que tenían lugar en el programa de televisión española "¡Que grande es el cine!" uno de los invitados habituales se negaba a admitir la explicación oficial sobre la realización de este famoso plano. Según él, Hitchcock daba esa versión, la que implicaba combinar un travelling con un zoom, para quedar bien y no reconocer que el truco se había llevado a cabo mediante una especie de "maqueta tipo acordeón"(sic). 


Quizás este chascarrillo sirva para valorar en su justa medida el impacto que esta clase de alardes técnicos pudo tener en los espectadores que vieron "Vértigo" por primera vez en el lejano año 58. Un efecto óptico que, de tan sorprendente que parecía, obligaba a algunos a aferrarse al primer razonamiento peregrino que les brotase.

Y sin embargo, aunque equivocada en lo técnico, esa idea alude directamente a las pretensiones del plano. Estirar la realidad como el fuelle de un acordeón. Demostrar que para el traumatizado personaje interpretado por James Stewart cualquier altura es demasiada, puesto que los metros de caída que le separan del suelo parecen multiplicarse ante sus ojos. 

También, aunque esto ya sea adentrarse en los pantanosos terrenos de la interpretación, es posible que el plano admita segundas lecturas. ¿La realidad sobre Madelaine se deforma tanto como las distancias verticales para ese pobre expolicía  aquejado de acrofobia? Quien sabe. Prefiero dejar que gente mucho más hábil que yo en esto de asociar imágenes con ideas se encargue de encontrar el significado oculto detrás de cada coma. 
Lo que de verdad importa es que el plano cumple con su función a la perfección. Y eso, por simple que parezca, es una de las mejores cosas que se pueden decir de esa extraña y pequeña unidad gramatical que se usa en el cine.

No quisiera acabar sin antes aportar mi propio granito de arena a la teoría de la conspiración técnica iniciada por aquel contertulio. Y no porque acepte su versión, sino porque una parte de la explicación oficial también se me escapa. Según dicen, resultó imposible rodar el dolly zoom en el decorado real de las escaleras, una enorme estructura de 21 metros de altura, por lo que se recurrió a un modelo a escala puesto en horizontal. Hasta ahí bien. Parece una solución optima. Pero...Espera un momento. ¿Y las manos y los pies de Scottie Ferguson que aparecen en cuadro?¿Nos mienten?¿O es que acaso son parte de un detallado muñeco a lo Harryhausen?.
En cualquier caso, y por si una cinefília demasiado estricta no os deja maravillaros ante la idea de la supuesta existencia de una especie de Geyperman con los rasgos de Jim Stewart, siempre podéis valorar el plano del que hemos estado hablando en el marco de la secuencia a la que pertenece. Eso sí, sin desvelar como acaba.  

domingo, 12 de enero de 2014

Presentación


¿Por qué empezar a estas alturas el enésimo blog sobre cine y audiovisual? El tema parece demasiado trillado y además, hace tiempo que se vocea la muerte de la blogosfera. Y sin embargo, aquí estoy, tecleando. Entonces, algún motivo habrá, ¿no? 

Digamos que me gusta el audiovisual. De hecho, me gusta mucho.
Y si uno tiene cierta querencia hacia algo y a menudo le ronda por la cabeza, es posible que sienta la necesidad de sacar sus filias al exterior a través del vehículo que tenga más a mano. Y eso es, básicamente, lo que me lleva a estrenar, por segunda vez en mi vida, un blog. ¿Con qué periodicidad publicaré nuevas entradas?¿Que temas trataré? La respuesta corta es que no tengo ni idea. La respuesta meditada es que actualizaré con la mayor frecuencia posible y que hablaré de pelis, de series, de teorías propias y ajenas, de gente adorable a ambos lados de la cámara, de cositas hechas por servidor, y...
Y de lo que vaya surgiendo, que si una cosa buena tiene este mundillo es que siempre hay algo nuevo a la vuelta de la esquina. 

Así pues, aproximaros con vuestra cámara y "alejaros" con el zoom. O hacedlo a la inversa. 
En cualquier caso: Bienvenid@s.