"VERTIGO",Alfred Hitchcock,1958:
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| El abismo devolviendo la mirada. |
En una de aquellas tertulias de café, copa y puro que tenían lugar en el programa de televisión española "¡Que grande es el cine!" uno de los invitados habituales se negaba a admitir la explicación oficial sobre la realización de este famoso plano. Según él, Hitchcock daba esa versión, la que implicaba combinar un travelling con un zoom, para quedar bien y no reconocer que el truco se había llevado a cabo mediante una especie de "maqueta tipo acordeón"(sic).
Quizás este chascarrillo sirva para valorar en su justa medida el impacto que esta clase de alardes técnicos pudo tener en los espectadores que vieron "Vértigo" por primera vez en el lejano año 58. Un efecto óptico que, de tan sorprendente que parecía, obligaba a algunos a aferrarse al primer razonamiento peregrino que les brotase.
Y sin embargo, aunque equivocada en lo técnico, esa idea alude directamente a las pretensiones del plano. Estirar la realidad como el fuelle de un acordeón. Demostrar que para el traumatizado personaje interpretado por James Stewart cualquier altura es demasiada, puesto que los metros de caída que le separan del suelo parecen multiplicarse ante sus ojos.
También, aunque esto ya sea adentrarse en los pantanosos terrenos de la interpretación, es posible que el plano admita segundas lecturas. ¿La realidad sobre Madelaine se deforma tanto como las distancias verticales para ese pobre expolicía aquejado de acrofobia? Quien sabe. Prefiero dejar que gente mucho más hábil que yo en esto de asociar imágenes con ideas se encargue de encontrar el significado oculto detrás de cada coma.
Lo que de verdad importa es que el plano cumple con su función a la perfección. Y eso, por simple que parezca, es una de las mejores cosas que se pueden decir de esa extraña y pequeña unidad gramatical que se usa en el cine.
No quisiera acabar sin antes aportar mi propio granito de arena a la teoría de la conspiración técnica iniciada por aquel contertulio. Y no porque acepte su versión, sino porque una parte de la explicación oficial también se me escapa. Según dicen, resultó imposible rodar el dolly zoom en el decorado real de las escaleras, una enorme estructura de 21 metros de altura, por lo que se recurrió a un modelo a escala puesto en horizontal. Hasta ahí bien. Parece una solución optima. Pero...Espera un momento. ¿Y las manos y los pies de Scottie Ferguson que aparecen en cuadro?¿Nos mienten?¿O es que acaso son parte de un detallado muñeco a lo Harryhausen?.
En cualquier caso, y por si una cinefília demasiado estricta no os deja maravillaros ante la idea de la supuesta existencia de una especie de Geyperman con los rasgos de Jim Stewart, siempre podéis valorar el plano del que hemos estado hablando en el marco de la secuencia a la que pertenece. Eso sí, sin desvelar como acaba.

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